UN SUEÑO SANITARISTA
Recibí este E-mail el miércoles, 06 de octubre de 2010 a las 1:17de la Dra. Elsa Mendoza, a la cual admiro, quiero y recuerdo como una de las mejores gerentes en salud que he conocido, saludos Maiqui Flores.
Tengo un sueño que quiero compartir.
Sueño que el sistema mèdico ha cambiado su estrechez mental
Y se ha abierto su corazón
Y ha tomado conciencia que cada semejante que llega enfermo
Es un hermano que necesita ser abrazado
Comprendido. Protegido
Sueño que los hospitales y sanatorios son reemplazados
Por hermosas casas con jardín y patio
Donde corren las mascotas. Donde los amigos se pasean.
Donde se encuentra la paz y la alegría.
Sueño que las viejas creencias sobre la enfermedad
Son reemplazadas por una cosmovisiòn de la salud.
El viento, los àrboles, los animales,
Los pensamientos, las emociones, la historia, las esperanzas.
Todos cruzando y jugando. Sin pánico. Sin opresión.
Sueño que los médicos no se sienten superiores a los enfermos.
Sino que de ellos aprende. Para ser mejores. Para conocerse.Para darse cuenta que lo que les pasa a sus hermanos
Les va a pasar a ellos. Tarde o temprano.
Sueño que los deslumbrantes adelantos técnicos son usados con respeto
Sin idolatrìas ni admiraciones vanas
Advirtiendo al fin la maravillosa naturaleza del ser humano
Que es creación perfecta. Y que ya es hora de asumirlo.
Sueño que las causas de la enfermedad son comprendidas.
Los miedos y los alejamientos. Las pèrdidas y las injusticias.
La falta de identidad.
Los ataques a la integridad de la persona humana.
Sueño que los agentes de salud trabajan con los gobiernos.
No para oprimir a los enfermos como hacen ellos
Sino para ponerse al frente de las luchas
Contra la pobreza, contra la desocupación
Contra todo lo que provoca enfermedad.
Sueño que se abandona una medicina tòxica, cruel y mutiladora.
Fruto de una ideología triunfalista y sin alma.
Sueño que todos nos hacemos responsables de nuestra salud
Y no abandonamos ese profundo compromiso con la vida
En manos de personas que ni siquiera se atreven a conocer
Nuestros deseos, nuestros miedos, nuestras preguntas.
Sueño, al fin, que los médicos no olvidamos que si no servimos para ayudar
No servimos para nada.
Por Fernando Callejon
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