LATINOAMÉRICA: ATAQUES CEREBRALES SE TRIPLICARÁN PARA 2024
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Expertos prevén unas 750 mil muertes anuales en la región, más personas con discapacidad y gastos médicos millonarios.
Evitar una crisis de salud pública. Ese es el principal objetivo de expertos latinoamericanos que, tras analizar una serie de estudios regionales sobre enfermedades cerebrovasculares, entregaron un diagnóstico más que preocupante en un reciente congreso realizado en Ciudad de México: si en 2004 437 mil habitantes de la región tuvieron un accidente cerebrovascular por primera vez y otros 250 mil fallecieron por esta causa, se estima que para el 2024 estos números se triplicarán.
El tema no es menor, ya que la población sigue envejeciendo, los hábitos de vida no cambian y hay un subdiagnóstico de la fibrilación auricular (FA): la más común de las arritmias y que aumenta en cinco veces el riesgo de un ataque cerebral en los pacientes que la padecen. Estudios internacionales la acusan de ser responsable del 20% de los ataques causados por coágulos en el cerebro.
Fibrilación auricular
Presentado durante la Tercera Conferencia Latinoamericana de la Sociedad Internacional de Farmacoeconomía e Investigación de Resultados (Ispor), el informe propone medidas para hacer frente a esta "epidemia y amenaza grave para la salud pública en América Latina", dijo el profesor del Programa de Carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México, Carlos Cantú. "La mayoría de los derrames cerebrales relacionados con la fibrilación auricular se pueden prevenir con detección temprana y un mejor manejo de la enfermedad. Nuestro informe ofrece medidas estratégicas que se pueden hacer para prevenir una epidemia potencialmente devastadora", dijo Jorge González Zuelgaray, jefe de Servicio de Arritmias y Electrofisiología, del Sanatorio de la Trinidad San Isidro, en Buenos Aires.
Con el respaldo de 37 organizaciones de médicos y pacientes principalmente de la región, lo más urgente a juicio de los expertos es ampliar el conocimiento del impacto de la FA y de los accidentes cerebrales que puede producir.
También mencionan el desarrollo de métodos para un diagnóstico precoz, mejores enfoques para la prevención de este mal, tanto a nivel de médicos como pacientes, y más recursos para estudios científicos que indaguen sobre las causas y manejo de esta arritmia común.
Prevención
Un primer indicador de fibrilación auricular es el pulso inestable. En varios países (EE.UU., México y otros europeos) realizan campañas públicas para que sean los propios pacientes los que conozcan sus pulsaciones cardíacas y estén atentos a cualquier variación.
La presidenta del Departamento de Prevención de la Sociedad Chilena de Cardiología (Sochicar), Paola Varleta, explica que cuando una persona está teniendo una fibrilación auricular, nota una palpitación irregular en el corazón. Puede ser rápida y luego hacerse más lenta. "No hay una marcha sincrónica, sino irregular. Hay una sensación de que el corazón se sale. Son personas que se cansan fácilmente, que sienten que les falta el aire, incluso estando en reposo, en la noche, viendo tele", indica. Si la persona se toma el pulso y se da cuenta de que algo anda mal, debe visitar al médico al día siguiente. Sin embargo, en muchos casos, dice Varleta, esta arritmia puede no dar síntomas evidentes. Por eso, dice, al margen de saber reconocer esas variaciones en el pulso y estar atento a él, lo ideal es hacerse un electrocardiograma, como test preventivo.
Para evitar esta arritmia, los anticoagulantes son una buena alternativa. Sin embargo, el vicepresidente de la Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular (SIECV), Claudio Sacks, dice que en la actualidad el tratamiento con anticoagulantes es difícil de llevar a cabo, porque requiere de un monitoreo constante, con exámenes de sangre cada 15 días o todas las semanas, para acomodar la dosis exacta para cada paciente. Al final, las personas no cumplen con el tratamiento y lo dejan. De hecho, en un estudio en el que este especialista participó y que está próximo a publicarse, midieron el apego al tratamiento de pacientes del Hospital Van Buren, de Valparaíso, que habían sido dados de alta tras un accidente cerebrovascular. Durante 15 meses los siguieron y se dieron cuenta de que, al final de ese tiempo, menos del 10% de los pacientes seguía tomándose el anticoagulante recetado por su médico.
Por este mismo motivo, en el último tiempo y tras varios años de investigación, han salido al mercado tres nuevas moléculas anticoagulantes que no necesitan ser monitorizadas.
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