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EDUCACIÓN EN CIENCIAS DE LA SALUD, APROXIMACIÓN DESDE LA MIRADA A UNA NUEVA SALUD PÚBLICA Y DE LAS RELACIONES DE PODER

Publicado en por Maiqui Flores

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Profesor Universidad de Carabobo

 

Asumir los procesos de formación de recursos humanos para la construcción del Estado de Bienestar para la Vida y la Salud, pasa por el internalizar la necesidad de incorporar los procesos de ruptura con el modelo de formación biomédico hegemónico. Reconocer esta hegemonía, es imperativo para poder enfrentar la crisis civilizatoria y la destrucción del planeta por un sistema social, que produce y reproduce, desde sus modelos educativos, inequidad, exclusión y por tanto injusticia social.

 

La caracterización del modelo biomédico de formación

 

El modelo de formación biomédico, visibiliza y focaliza, en el profesional de la medicina clínica, la concentración y hegemonía del poder del conocimiento constituyéndose el hospital, como su máxima representación social simbólica territorial de poder. Esta profundización del modelo educativo escolástico, acontece en el contexto de transición del siglo XIX al XX cuando los clínicos, se apropiaron de la relación de la atención de la salud, a través de su acción restauradora de la enfermedad, haciéndose predominante y hegemónica en el campo de las intervenciones de la salud. Se logro construir socialmente el adagio de que: Quien cura es el médico, sino pídaselo a Dios. Fue además asiento en la construcción de la hegemonía del modelo de formación clínica, la lógica del mercado. De esta forma es en el clínico, donde se expresa en primer orden el ejercicio libre de la profesión. Si está enfermo, ya sabe dónde buscar; pase por el hospital, sino pase por la clínica. Si padece un mal y en su camino no hay una iglesia para ver a Dios, ya sabe también dónde buscar. Otra particularidad importante a destacar, es el gran aparato industrial biotecnológico y farmacológico, que lo privilegia como su principal agente asociado. El equipamiento médico, los medicamentos y la biotecnología, hacen rimbombante la armadura del emperador y relucientes sus dos castillos. De esta manera histórica y socialmente fue estructurándose una lógica que secuestro las intervenciones de salud y hasta la dominación de espacios estratégicos de las propias políticas públicas de salud.

 

Quien se ocupe como simple lector de la comprensión de las relaciones de poder, siempre percibirá que una relación, se define al menos entre dos actores y que al menos uno es el dominante y otro asumirá el rol de sumiso. Ya caracterizado así, el personaje del caballero, nos queda ahora describir a Cenicienta: La Salud Publica. Si bien la Salud Publica durante el siglo XVIII y XIX, se había investido de poder a través de la epidemiologia al haber logrado a través de ella justificar y validar un conjunto de intervenciones estatales justificadas y legitimadas socialmente en nombre del interés colectivo, del de toda la población, para el control de las epidemias, poco a poco se instauraba la hegemonía clínica en la acción restauradora de la salud como principal intervención, quedando relegado a algo de orden inferior que fue denominado: la medicina preventiva, la que atiende solo el riesgo, la posibilidad de enfermarse.

 

Caracterizado los dos personajes del modelo biomédico, se hace ahora necesario hacer ruptura en el modelo que reproduce a este esplendoroso caballero emperador y a la sumisa cenicienta. El modelo biomédico, se caracteriza por su génesis cartesiana, donde solo existe la razón científica y en el cual se suprimió la emoción, profundamente medicalizado, determinista, solo atiende la certidumbre a través del conocimiento de leyes que explican la realidad, disyuntivo, fragmentador, focalizador, atomizador de la realidad y por tanto reduccionista. Es además individualista, asume es al individuo y como unidad de consumo, centra al dinero, al negocio, a la acumulación del capital como razón de vida, vende un discurso de desarrollo y modernidad, cuyo último fin es la producción, reproducción y acumulación del capital, distribuido en inequidad y bajo relaciones de explotación del hombre por el hombre. Es positivista, pues admite solo la verdad de la ciencia, de lo científico, donde la realidad es solo vista como objeto y así es incorporada la salud como representación en el imaginario, este modelo, atiende preferiblemente su parte más rentable, que es la enfermedad. Expone valido, solo lo tecnocrático, esta descontextualizado, por tanto sin raíces, sin identidad, sin conciencia, sin historia. En él se ocultan la sumisión al poder, define un status quo, que reconoce por la mayor de las eternidades la existencia de una crisis de la salud, la cual hasta nos las administra, pues también eso, le es rentable. Se reproduce escolásticamente para instruir, solo conocer y hacer, se enmarca dentro de los fundamentos de la democracia representativa, reproduce solo habitantes, como unidades de trabajo y consumo, que se declaran sin posición ante la vida (apolíticos) invistiéndose de una falsa neutralidad, que los hace acríticos, alienados, sumisos: entrenados para la producción y la sumisión. En su reproducción, prevalece el conductismo y el paradigma del aula, con un diseño curricular rígido, flexneriano, elitesco, analógico. No atiende a la inclusión social, asume solo tecnologías de consumo, el conocimiento es individualizado sin pertinencia, que finalmente cultiva el terreno de la cultura de la violencia, la guerra y la destrucción planetaria y que termina haciendo disyunción entre el sistema público de salud y las universidades, lográndose fracturar y escindir la intervención de salud bajo una lógica del funcionario de la salud, que se arraiga desde la cotidianidad y una lógica academicista en la universidad, que se contextualiza, solo desde el poder del conocimiento.

 

Miradas desde la Salud Colectiva como modelo emergente alternativo o contra- hegemónico Ya habiendo logrado definir categorías y criterios, en acto de conciencia de la irrecuperabilidad del modelo biomédico, por la crisis civilizatoria y la destrucción del planeta que determinan, solo queda la posibilidad de ruptura y búsqueda de un modelo educativo o de formación de los recursos en ciencias de la salud, que emerga alternativo a él. Se requiere de un modelo de formación desmedicalizado, fundamentalmente humanista, que atienda a sujetos al ser social, a los colectivos, que socialice el conocimiento, que nos reconozca en diversidad y admita el encuentro de saberes y reconozca el saber popular, que sea inclusivo, que dignifique al estudiante y al trabajador de la salud, que forme para el manejo en la incertidumbre, que maneje el enfoque ecosistémico de la salud (Ecosalud), privilegie y jerarquice la atención de los eventos de la vida, para luego poder dedicarse a los generados desde el proceso salud- enfermedad, que sea generador de ciudadanía por el bienestar y la salud y por tanto de contexto ético y moral que privilegie la solidaridad y trato humano y dignificado de la vida, que sea asertivo en la integración de las competencias de formación profesional clínicas y de la salud colectiva. Que genere una educación liberadora, que el sujeto este en capacidad de aprender, pero también de desaprender, por saberes: ser, convivir, conocer y hacer; que genere conciencia y posición ante la vida (ser político), con enfoques constructivistas para la contextualización desde los ambientes de trabajo con los equipos de salud y de las propias comunidades, que inteligentemente integre y articule la formación de pregrado y postgrado, que sea también sabio al estructurar desde la cotidianidad del acto educativo pertinencia y armonía entre la docencia, la investigación, la extensión y el servicio comunitario, que reconozca que la formación en el área de la salud es un proceso de educación permanente, para toda la vida y que compromete a la aproximación y construcción del paradigma digital y plataformas tecnológicas para la educación (asistida, interactiva y colaborativa) supeditadas a lo humano para atender la masificación de la educación producto de la inclusión. A una educación constitucionalmente comprometida a la pertinencia y a la construcción del Sistema Público Nacional de Salud, a una educación, que admite estudiantes cada vez más jóvenes, pero que egresa adultos, por tanto atiende procesos de formación andrológicos. Una educación con apropiapiación por ejes territoriales y contextos histórico –sociales), que reconociendo la complejidad de los estudios en estas aéreas del conocimiento, se permita al menos lograr desde estos ejes de apropiación abordar las tendencias de municipalización de la educación lo más posible. Que este modelo educativo visibilice la construcción de ciudadanía, como de sujetos organizados movilizados por la defensa del derecho a la salud en el contexto de la democracia protagónica y participativa que poseemos, cultores de la paz y la defensa del planeta. Con formación de profesionales de la salud, sabios para integrar desde la realidad y desde la virtualidad las redes de atención y servicios en salud, con las redes populares por el bienestar, la vida y la salud, enfocando los ciclos de vida, la territorialidad, etnia y raza, la diversidad y/o condición de vida; el género, la clase social, el estudio, el trabajo, los determinantes y producción de bienes y servicios en salud, y la atención de la contingencia por el manejo de la incertidumbre.

 

Desarrollar un diseño curricular por competencias que integre esta combinación compleja e integrada en saberes y espiritualidad, conducentes a un desempeño adecuado y oportuno de actividades profesionales en diversos contextos implica asumir nuevas miradas desde la Salud Colectiva que visibiliza las dimensiones de la epidemiologia social, la construcción de ciudadanía por el bienestar, la vida y la salud, la gestión que se compromete a la construcción del sistema público nacional de salud en el contexto de construcción del Estado de Bienestar y la definición de espacios curriculares de integración de competencias clínicas y de salud colectiva en los diversos contextos de complejidad donde ejercerá su perfil, el egresado de nuestra Universidad de Carabobo, en sus Facultades de Ciencias de la Salud.jonny-sarcolira.jpg

PROF. JONNY SARCO LIRA

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